Armonización contable
La armonización contable es un proceso que intenta estandarizar las regulaciones contables en varios países. Es decir, consiste en un acuerdo entre diferentes países para que la normativa contable alcance un alto grado de homogeneidad.
Dado el continuo crecimiento de las transacciones internacionales y la globalización, la armonización de las normas contables es fundamental. La estandarización de estos criterios permite a los usuarios de la información contable (especialmente las empresas) interpretar y analizar correctamente los datos, incluso si provienen de un país extranjero.
Ventajas y desventajas de la armonización contable
En primer lugar, como hemos visto, la armonización contable permite realizar comparaciones entre las cuentas de empresas de diferentes países. También permite realizar comparaciones con la propia información. Esto permite una correcta y adecuada toma de decisiones, lo que no sería posible si no se homogeneizaran las normas contables.
Desde un punto de vista más global, la armonización contable puede determinar si una empresa está establecida en un tercer país o no. Si las regulaciones contables de terceros países no están armonizadas, existe la posibilidad de que las empresas sean más reacias a estar solas en ese país, porque tienen que aplicar regulaciones que no conocen.
Entre los inconvenientes está la limitación de los poderes legislativos, ya que la armonización contable implica la subordinación a los acuerdos supranacionales. Es por ello que muchos países se muestran reticentes a firmar el acuerdo, porque tendrán que ceder parte de su poder y no podrán establecer reglas contables de forma totalmente autónoma.
Etapas de armonización contable, ¿por qué es importante?
La armonización contable se puede dividir en tres fases: la primera fase, antes de la armonización; la segunda fase, en la que los países reconocen la necesidad de armonizar la contabilidad; y la tercera fase, donde los países han armonizado las normas contables.
Nivel 1
Por lo general, las regulaciones contables estatales difieren ampliamente entre sí, incluso en países geográficamente muy cercanos. Esto se debe a varias causas, que son propias de cada país: economía, política, historia, etc. Esta diferencia de criterio puede ser perjudicial para muchas operaciones en el campo del comercio internacional (transacciones, acuerdos comerciales, incapacidad para interpretar información contable, etc.). Esta situación, por tanto, puede limitar la libre circulación de capitales internacionales.
Nivel 2
Debido a estas dificultades, los países consideran la necesidad de uniformar o armonizar sus diversas normas contables, bajo el criterio de uniformidad. Lo más normal es que se proponga una base común para todos los países que forman parte del acuerdo de armonización contable y, sobre esa base, existe un margen de discrecionalidad.
Veamos un ejemplo en relación con esto: En el proceso de armonización contable, se puede determinar como base general que el principio de competencia rige todas las operaciones contables. Sin embargo, con respecto a la valoración de activos, se puede permitir que cada país elija sus criterios de valoración. Por tanto, con base en lo anterior, todos los países deben aplicar el principio de competencia en su normativa contable (base común), sin embargo pueden elegir el método de valoración de sus activos.
Etapa 3
Una vez firmado el acuerdo entre países, se han armonizado las normas contables entre ellos. Esto tiene una serie de beneficios que mencionamos anteriormente en este artículo.
