Causa argumentos
El argumento de causa y efecto, o argumento causal, es uno que construimos debido a la relación causal entre la premisa y la conclusión.
Los argumentos causales, o argumentos causales, son un tipo de argumento muy común. Se trata de establecer tal conclusión cumpliendo la premisa. Es decir, algo sucedió porque algo más lo causó.
A diferencia de otros tipos de argumentos, causal se refiere a hechos concretos. Esto significa que A sucedió porque B. Cabe señalar que la causalidad también podría ser negativa, A sucedió porque no sucedió.
La dificultad de este argumento es que las causas que identificamos pueden no ser precisas. Porque, en eventos que pueden estar motivados por innumerables variables, podemos cometer errores y causas que luego asumimos no son ciertas.
Por ejemplo, nos duele la cabeza y vamos al médico. Era normal que él supiera, por nuestra descripción, la causa del dolor. Pero existe la posibilidad de que te equivoques y es algo más grave de lo previsto.
Construcción del argumento causal
Para construir un argumento causal, siga estos pasos:
- Identifica el efecto que deseamos describir.
- Analice qué pudo haber causado este efecto, es decir, encontrar su lugar.
- Haga coincidir la premisa con la conclusión de que existe una correlación correcta entre los dos.
Al contrario de lo que ocurre con otros tipos de argumentos, en este caso tenemos una conclusión, y lo que tenemos que buscar es la premisa. Esa es la causa. Puede ser desde el más simple hasta el más complejo, según el tema.
La diferencia entre condiciones necesarias y suficientes.
Se pueden hacer diferencias entre estos dos tipos de condiciones:
- Condiciones necesarias: Hablaremos de las condiciones necesarias cuando ocurra A, B debe ocurrir inevitablemente, aunque esto no garantiza que ocurra A. El mejor ejemplo es probablemente la lotería. Para tocarme, inevitablemente tengo que comprarlo, aunque eso no me garantiza.
- Condiciones suficientes: Una condición será suficiente, si su sola existencia causa que ocurra el fenómeno. Suena el teléfono porque alguien está llamando. A es causado por B y es una garantía de ello. Cada vez que suena el teléfono, es porque alguien está llamando.
Ejemplo de un argumento causal
Para ilustrar cómo funciona el argumento causal, tomemos algunos ejemplos.
Uno muy sencillo, que nos ayuda a hacernos una idea de cómo funciona, es el del grifo: la conclusión es que el agua sale del grifo. La premisa, es decir, la causa, es que abrimos el grifo. A (premisa) provoca B (conclusión), abrir el grifo hace que salga agua.
Otro ejemplo sencillo: es verano, hace mucho calor y estoy sudando. ¿Por qué estoy sudando? El resultado final es este: estoy sudando. La premisa es que debido a que hace demasiado calor, la premisa define las causas que llevan a la conclusión.
La complejidad aumenta cuando se trata de eventos multicausal, porque para construir un buen argumento tenemos que estudiar las variables involucradas. Mi coche se averió, este es el resultado final. Ahora bien, ¿cuál es la causa? Ahora tenemos innumerables posibilidades: que el coche sea muy viejo, que conduzco muy agresivo o no me vaya bien.
Aquí, las causas pueden ser una, dos o las tres posibilidades mencionadas. ¿Cómo resolvemos este problema? ¿Qué argumento es correcto? Si no conocemos al mecánico de automóviles y las implicaciones de las causas mencionadas anteriormente, entonces será un mecánico quien a través de su conocimiento nos resolverá el problema.
Otro ejemplo: estamos discutiendo sobre el aumento del desempleo en nuestro país. La conclusión es un aumento del desempleo. Pero las causas pueden ser múltiples: legislación desfavorable, contexto económico de recesión, disminución de la demanda agregada, etc. El analista económico, gracias a su formación académica y trayectoria profesional, debe determinar las causas correctas. De modo que produce un argumento causal.
