Dictadura
La autocracia es un sistema de gobierno. Concentra el poder y la toma de decisiones en una sola figura.
En este sistema de gobierno, el presidente no tiene la obligación de rendir cuentas de sus acciones ante ningún mecanismo o control político y social. Estamos hablando de los conceptos sociológicos, políticos y económicos de la Antigua Grecia.
Algunos ejemplos de regímenes autocráticos son las antiguas monarquías absolutas europeas o dictaduras de cualquier tipo de ideología. Sin embargo, el elemento autocrático presupone la personificación del poder en una persona. Mientras que en un sistema dictatorial o autoritario se suele hacer a través de la élite política, militar o económica. Colectivamente quienes, a través del Estado, controlan y dirigen la vida de un área en particular. Lo más común es que esta conquista del poder se llevó a cabo por la fuerza, mediante golpes militares.
Como en otros sistemas de aglutinación de responsabilidades, en una autocracia el gobierno dirigido por el líder es incuestionable y no permite la discusión. Así como la formación de organizaciones de la sociedad civil o partidos políticos de oposición. Es decir, una de las principales características de esta modalidad es que el mantenimiento del poder debe implicar la negación de una posible oposición en el país. Todo esto, a través de herramientas de opresión social.
Aparte del concepto general, la autocracia también se puede presentar en otras estructuras más democráticas. A veces, especialmente en situaciones de inestabilidad económica o recesión, surgen figuras políticas o económicas que, utilizando instrumentos democráticos, se colocan en posiciones de poder y decisiones y luego se niegan a dejarlas.
Aspectos económicos autocráticos
Si nos centramos en los aspectos económicos de los regímenes autocráticos, podemos subrayar que la forma organizativa del Estado es centralista. Esto se debe a que combina el máximo volumen de poder en el sector público, que está dirigido y controlado por el presidente. En otras palabras, el ámbito privado no tiene posibilidad de gozar de las libertades individuales y colectivas, no tiene poder de mercado y debe cumplir con las leyes y regulaciones estatales.
Por otro lado, en este tipo de país totalitario, la economía tiende a ser monopolista u oligopólica. Esto se debe a que el sector económico está regulado por un puñado de empresas, la mayoría de las cuales son empresas públicas y con un bajo nivel de competencia.
